Recuerdo que en los Territorios de Soberanía que tenia España en África (en años pasados), llamados, Plazas de Soberanía del África Occidental Española (A.O.E.) y en donde se encontraba el Territorio de Sidi-Ifni, en concreto el día 16 de agosto del año 1.957 tuvo lugar mi primer Combate en una Acción de Guerra. Cuando íbamos en una Misión de Reconocimiento de nuestra Frontera con la de Marruecos (fuimos sorprendidos en una emboscada con fuego real).
Fue en un lugar llamado “Tiguisit Igurramen”, puesto fronterizo marroquí situado allá entonces en la frontera de Marruecos con el Territorio de Sidi-Ifni y me atrevo a decir que fue la acción más importante para los paracaidistas del Ejército de Tierra en aquel período que podríamos calificar de prebélico.
Ese día tuvo lugar el primer enfrentamiento entre las Fuerzas Españolas (7ª Compañía de Paracaidistas del Ejército de Tierra (perteneciente a la 2ª Bandera de Paracaidistas del E.T. “Roger de Lauria”) y las Fuerzas del Ejército del Esticlan de Marruecos, llamado entonces de Liberación.
El hecho fue el suceso más importante ocurrido durante el período previo a la guerra en el territorio de Ifni, no tanto por el volumen de fuerzas que intervino como por ser la primera vez que se le causaron al enemigo bajas que pudieron ser comprobadas, así como por ser el bautismo de guerra y de sangre de las noveles fuerzas paracaidistas españolas.
En ese lugar y en ese día que menciono, fue cuando tuvo lugar El Bautismo de Fuego de La Segunda Bandera de Paracaidistas del E. T. “Roger de Lauria”.
Yo, por aquel entonces, tenía el empleo de Cabo Primero (Cabo 1º) y formaba parte con mi Pelotón, de la Segunda Sección de la Séptima Compañía de la Segunda Bandera de Paracaidistas del Ejército de Tierra “ Roger de Lauria”, y dentro de ella, mandaba el Primer Pelotón.
La Segunda Bandera de Paracaidistas del E.T. “Roger de Lauria” la mandaba el entonces Comandante de Infantería (Medalla Militar Individual y fundador de la Primera Bandera de Paracaidistas del Ejercito de Tierra, allá por el Año 1.954), Don. Tomas Pallas Sierra, (ya fallecido, y que alcanzó durante su carrera militar el empleo de Teniente General del Ejercito de Tierra).
La Séptima Compañía de Paracaidistas del E.T., encuadrada en la 2ª Bandera de Paracaidistas del E.T. “Roger de Lauria”, la mandaba el entonces el Capitán de Infantería Don. Juan Sánchez Duque (ya fallecido, y que alcanzó durante su carrera militar el empleo de Coronel).
La Segunda Sección, de la Séptima Compañía de Paracaidistas de E.T., la mandaba el entonces Teniente de Infantería, Don. Juan García Andrés (hoy retirado y que alcanzó durante su carrera militar el empleo de Coronel).
El Primer Pelotón, de la Segunda Sección, de la 7ª Compañía de Paracaidistas del E. T., lo mandaba el entonces Cabo 1º de Infantería, Don. José Gámez Vázquez, (hoy retirado y que alcanzó durante su carrera militar el empleo de Comandante).
Durante esta Acción que dio lugar al Bautismo de Fuego de la Bandera “Roger de Lauria”, 2ª de Paracaidistas del E.T. fueron Distinguidos y Mencionados por sus Meritos en el Diario de Operaciones de La Bandera , entre otros, al Comandante jefe de la misma, al Capitán D. Juan Sánchez Duque, al Teniente D. Pedro Soto del Rio, al Teniente D. Juan García Andrés, y al Cabo 1º D. José Gámez Vázquez.
LA MISIÓN
Recuerdo que la misión que tenía que realizar la 7ª Compañía, ese día 16 de Agosto del 1.957, en el Territorio de Sidi-Ifni era la siguiente:
A La 7ª Compañía, se le agregan más medios y se convierte en una Agrupación de Combate, llamada “Agrupación de Combate B” para desarrollar una Misión de reconocimiento al puesto de ”Id Aixa”, con el fin de proteger en dicho puesto la instalación de una Sección de tiradores de Ifni como guarnición, y un reconocimiento sobre la zona de “Zoco de Arbas”, ya que sus defensores (indígenas), hasta el momento, habían desertado.
Esto de las deserciones de las fuerzas indígenas, pasándose al bando de Ejercito Marroquí disfrazado de fuerzas del BAL, (Bandas Armadas de Liberación) era una constante.
ATAQUE POR SORPRESA A LA SEGUNDA SECCIÓN
Al estar realizando estos reconocimientos del terreno, la Segunda Sección en las inmediaciones del puesto marroquí de “Tiguisit Igurramen” es atacada por sorpresa, con fuego de ametralladoras; al recibir el fuego enemigo, los Pelotones se despliegan rápidamente en orden de combate y se lanzan hacia delante, tratando de neutralizar el fuego enemigo con una operación envolvente. El enemigo durante el combate va retrocediendo hacia unas lomas de mayor altura en su retaguardia y consiguen detener y fijar el avance de la Segunda Sección.
En el ataque a la Sección, resultó herido leve por herida de bala en una pierna, el Caballero Legionario Paracaidista (CLP) Vicente Vila Pla, que tuvo que ser atendido allí mismo por el teniente médico Mateo Margarit Balaguer.
El Teniente García Andrés, al no tener comunicación por radio al ser esta dañada en el ataque, ordena al Cabo 1º José Gámez Vázquez, que haga de enlace personalmente, y marche e informe al Teniente Soto del Rio de la Primera Sección de la situación, para que acuda a reforzar y envolver al enemigo.
El Citado Jefe de Pelotón, José Gámez Vázquez , sólo, consigue burlar al enemigo, consiguiendo llegar sin ser visto hasta el “Zoco de Arbas”, informando al Teniente Soto del Rio de la situación, y de dónde se encontraba el enemigo, y sirviéndole de guía, consiguen llevar a la Sección hasta las inmediaciones del enemigo. En una operación envolvente por la retaguardia, consiguen sorprenderlos, lo neutralizan por el fuego. Sobre el terreno habían quedado cuatro rebeldes muertos, un fusil «Lebel» con su munición, munición española de 7 mm. de los años cincuenta, un correaje de « goum» francés y una bandera marroquí, cogen prisioneros, aunque consiguen huir, y dándose por terminado el ataque, la Compañía una vez reunida regresa a Sidi-Ifni.
A la mañana del día siguiente El Comandante Jefe de la Bandera, felicita personalmente al Cabo 1º José Gámez Vázquez, por todos los hechos realizados en el día anterior.
Nunca me ha gustado escribir y contar sobre mi persona, siempre me he mantenido fiel a una de las frases que recuerdo, y que decía el Credo Legionario.
“Seré Fiero y Bravo como el León en el Campo de Batalla, pero jamás se sabrá de mis hazañas por mis propios labios”.

















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