UN OFICIAL Y CABALLERO HECHO ASÍ MISMO
Tomás Pallás Sierra, oriundo del Pirineo Aragonés de tierras de Huesca, nació en Jaca y, siendo un adolescente ingresó a los quince años como Soldado, el 27 de julio de 1936, en el Batallón de Voluntarios de Jaca (Huesca). Meses después, el 2 de enero de 1937, fue destinado a la Compañía de Esquiadores del 5° Cuerpo de Ejército en Candanchú, y el 1 de diciembre del mismo año asciendíó a Cabo. Por aquel entonces, todos le llamaban familiarmente "El Blindao".
El 12 de enero de 1937 iba a demostrar a sus Mandos y compañeros, el temple de "Héroe", y sucedió que estando su Unidad estacionada en Yebra de Basa (Huesca), se presentó como voluntario para una arriesgada acción, siendo el único, para esta difícil misión, aunque su perfecto conocimiento de la montaña, le iba a facilitar el cumplir la misión encomendada.
Se trataba de llevar unos medicamentos para un herido grave hasta la posición de San Jorge, que por aquel entonces se encontraba cercada por el enemigo. A pesar del peligro y con riesgo de su vida, con un inmenso coraje y valor, Tomás Pallás logró cumplir su misión, y con ello aquel grave herido pudo salvar su vida y después ser evacuado.
HÉROE DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA
Tras el informe de sus Mandos, en la Orden Circular de 20 de septiembre de 1939 publicada en el Diario Oficial de Ejército nº 6 en atención a sus méritos se le concedía la "Medalla Militar Individual", y al terminar la campaña también se le reconocía el valor y sus méritos. Les fueron concedidas por ello dos Cruces Rojas al Mérito Militar, y la Medalla de la Campaña.
En febrero de 1939 ascendió a Alférez de Infantería, y tras pasar por la Academia General de Zaragoza, obtuvo el empleo de Teniente de Infantería.
EN LA LEGION
A partir de aquí comienza su paso por tierras de África. Su primer destino era en el Grupo de Tiradores de “Sidi-Ifni”, en el Tabor de Tiradores de Guinea, y posteriormente pasaba a Tropas de Montaña, pero al breve tiempo regresaba de nuevo a África, al II Tercio "Duque de Alba" de la Legión, en donde mandó la V Bandera, en su empleo de Comandante.
En nuestra Legión adquirió el espíritu y experiencia de estas Unidades de "élite", algo que sería de vital importancia para la nueva Unidad de la que iba a ser su fundador los "Paracaidistas del Ejército de Tierra".
DESTINO A LA BANDERA PARACAIDISTA Y PRIMER SALTO
Para su destino en la bandera paracaidista, fue primordial el excelente informe que su inmediato Jefe, el entonces Coronel Ángel de Ramírez y Cartagena y Marcaida, emitió a la superioridad, y así vio cumplido su sueño. Transcurridos unos días, el 11 de enero de 1954, se presentaba en la Escuela Militar de Paracaidistas de Alcantarilla, junto con 153 clases de Tropa, los cuales serían los pioneros y fundadores del Paracaidismo Militar del Ejército de Tierra.
El 23 de febrero de 1954 realizaban el primer, salto los componentes de aquella I Bandera, y el 14 de junio de 1954 el Diario Oficial del Ejército n° 134 publicaba la relación de Jefes, Oficiales, Suboficiales y Tropa, de los que como apunto, dieron comienzo a la historia de lo que hoy es la "Bripac" (Brigada Paracaidista del Ejército de Tierra). ¡La Bandera Paracaidista ya tenía su Primera Compañía!.
"don especial" a todos aquellos jóvenes paracaidistas, que, comprobaban que su Jefe, el entonces Comandante Tomás Pallás, nunca exigía a los demás, lo que él no pudiese hacer por sí mismo, y así, veían a su jefe como un "ídolo", porque era el primero que daba ejemplo, algo que plasmó así este intelectual: "... El ejemplo noble hace fáciles los hechos más difíciles” (Goethe, poeta alemán).
EL COMANDANTE PALLAS Y LA RENFE
La disciplina y rigidez del mando, no eran obstáculo para mostrar siempre gran preocupación y cariño hacia sus subordinados. Después del curso se trasladaba con su bandera de Alcantarilla a Madrid, al subir al tren, comprobó que sólo había un vagón de 90 plazas para un total de 128 Paracaidistas.
El Comandante Pallás requirió al jefe de "Renfe", para que pusiesen los vagones necesarios, para que sus hombres viajasen como personas. Ante la negativa del Jefe de Renfe a esta petición, el entonces Comandante Pallás le advirtió, que si persistía en su actitud y no ponía los medios para que sus paracaidistas viajasen como era debido, estaba dispuesto a bloquear las vías, ya que pedía un derecho en tanto que el Estado pagaba las 128 plazas.
A la vista de ello, este jefe de "Renfe' se lo pensó y ordenó que pusieran un nuevo vagón de primera clase, permitiendo viajar al Comandante Pallas y a sus paracaidistas, ni más ni menos a cómo tenían derecho a hacerlo; como personas.
HISTORIA DE LA BOINA NEGRA PARACAIDISTA
Sabido es que el General Muñoz Grandes no estaba dispuesto al principio, a aceptar la boina como parte del vestuario paracaidista. “Ni roja, ni negra, ni verde ni ninguna”.
Pallás en cambio, soñaba con su boina. “A ver quien le pone los cascabeles al gato... o al tigre...”
Cuando el Ministro del Ejército General D. Agustín Muñoz Grandes visitó y revisó su quehacer en la Escuela de Alcantarilla, en el año 1954, después del primer salto colectivo de 108 hombres, (fuente: 50 años de historia), quedó tan satisfecho, que le dijo: “Pídame lo que quiera, que se lo concederé”, a lo que Pallás le contestó:

LA CAMPAÑA DE “Sidi-Ifni”
Desde Alcalá de Henares, el 22 de enero de 1957, partía con destino a “Sidi-Ifni” la II Bandera Paracaidista, y una vez en estos territorios, su actividad era incesante, instrucción, tiro, saltos paracaidistas y hasta los sábados intervenían en un programa radiofónico titulado "Cielo Azul", pero de esta actividad iban a pasar a otra más dura y difícil, ya que al amanecer del 4 de diciembre, las 6ª y 10ª Compañías intervenían en la "Operación Gento", sufriendo una emboscada a su llegada a “Alat Ida Usungun”.
En esta Operación caían muertos el Teniente Antonio Polanco Mejorada, el Cabo Francisco Mena Rodríguez y el Caballero Legionario Paracaidista Luis Valera Penides, y heridos los Teniente Máximo de Miguel Pago y José Saez de Sagaseta Ilurdoz y el Caballero legionario Paracaidista Antonio Romero Nieto.
El Comandante Pallás ordenó el regreso a “Sidi-Ifni” a la desesperada, pues quedarse por allí en aquellas condiciones con falta de todo, hubiera supuesto ir muriendo todos, poco a poco.
Se organiza la marcha con la siguiente formación: en vanguardia y retaguardia los Paracaidistas menos castigados ¿acaso había alguno?; en el centro, un cortejo que rompía el alma, los muertos, atados a lomos de los mulos, algunos de los cuales costó acoplarlos al estar sus cuerpos rígidos, y los heridos más graves, marchaban en brazos o en parihuelas hechas por nosotros mismos como se podía, y los heridos menos graves andando.
¿Quien dice que la guerra de “Sidi-Ifni” no fueron más que cuatro tiros de nada, que tiraron los “Moros”?
Ante la falta de medios y “de todo”, el Comandante Pallás acuñó su famosa frase de: “tira palante que viene el Comandante”, como acuñó igualmente sus gritos de:
“Sobre nosotros: Dios”, “Con nosotros: La Victoria”, “En nosotros: El Honor” ¡Triunfar o Morir!
No hubo una Operación en la Campaña de “Sidi-Ifni” en la que la Bandera del Comandante Pallas no estuviese con su jefe al frente de los combates, sabiendo que, en algunos momentos tuvo que tragarse las lágrimas al despedir a más de un compañero en el cementerio de “Sidi-Ifni”, como por ejemplo a los fallecidos en el accidente del Junker que tuvo lugar el 9 de mayo de 1957.
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| Entierro de las víctimas del accidente del Junker. Preside el Gobernador General Pardo de Santayana. Con un círculo, el entonces Cte. Pallás Sierra. |
Terminada la Campaña de Ifni-Sáhara el entonces Comandante Pallas y su Bandera regresaron a Alcalá de Henares, dejando atrás a 37 compañeros que cayeron en el cumplimiento del deber, pero como escribió uno de sus componentes el entonces Teniente José Frías O' Valle, hoy Coronel:
“Vale la pena ser Paraca…, en un mundo en el que el materialismo y el hedonismo van siendo casi la única línea de conducta válida, la Brigada Paracaidista resulta como un islote solitario, con un vivir y actuar siempre de cara a la muerte, a la que ni se evita ni se busca..."
Con fecha 21 de mayo de 1989 se le entrega el carnet de veterano paracaidista de la "Asvepa" (Asociación de Veteranos Paracaidistas de la Comunidad de Madrid) a don Tomás Pallás Sierra, fundador de nuestra Agrupación de Banderas Paracaidistas del Ejército de Tierra, nombrándole Presidente de Honor.
El Carnet le es entregado por el presidente de la ASVEPA Madrid, que fue (C.L.P.), D. Alfredo Prieto Villota, fundador de la Asociación, así como de FENASPE y héroe de “Tiliuín” “Ifni”, donde tuvo el honor de saltar en la primera Acción en Guerra Paracaidista de la historia del ejército junto a los 75 hombres que quedaron de la 7ª Compañía.
DIA DEL VETERANO LEGIONARIO - 15 DE ENERO DE 2005
En la Celebración de los Actos Conmemorativos de los acontecimientos de donde Fueron concedidas las últimas laureadas del Glorioso Ejército Español, se rindió un homenaje al Excmo. Sr. D. Tomás Pallás Sierra. Esto es parte de su crónica:Decir que este año presidió los Actos el Excmo. Sr. Teniente General Don Tomás Pallás Sierra, Comandante Legionario, Coronel Legionario y General Legionario, un Gran Militar y un Gran Legionario, un Gran Hombre y un Gran Patriota. ¡UN GRAN ESPAÑOL!.
EN RECUERDO DE AQUELLOS TIEMPOS, MI GENERAL
Sería largo y prolijo enumerar aquí todos los homenajes y agasajos que a nuestro Comandante Fundador se le han ido dedicando durante toda su activa vida de honorable militar, Legionario y Paracaidista.
Pero... su fallecimiento no podía pasar inadvertido a quienes, como yo, recorrimos juntos todos aquellos vericuetos, montañas y tiroteos, recogiendo a nuestros compañeros caídos y heridos, los cuales trasladamos hasta “Sidi-Ifni" como buenamente pudimos .
Por eso, desde el recuerdo de todos los que formábamos las Banderas Paracaidistas del E.T., permítanme rendirle un “postrero” ¡Adiós mi Comandante!, porque ¡Nunca, absolutamente nunca le olvidaremos!.













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